Letter to India’s The Wire: ban on The Voice of Hind Rajab threatens freedom of expression in India–and in Israel › Translations › Español [hindrajab-es]

Somos israelíes, indios, cineastas, periodistas, académicos, y activistas. Escribimos para defender el pluralismo, la democracia y la libertad de expresión en la India y en Israel, tanta para los judíos como para los palestinos. Y condenamos la censura de la película La voz de Hind Rajab por parte del Consejo Central de Certificación Cinematográfica, con el pretexto de salvaguardar sus relaciones con Israel.

El gobierno indio ha censurado en repetidas ocasiones varias voces palestinas y las de disidentes israelíes. Se han denegado los visados a Einat Weizmann y a una compañía de teatro israelí, invitadas al Festival Internacional de Teatro de Kerala. Asimismo, se han prohibido las proyecciones de las películas palestinas All that’s left of you y Once upon a time in Gaza en el Festival Internacional de Cine de Kerala. Queremos destacar tres puntos relativos a las repercusiones que estas restricciones tendrán sobre la libertad de expresión, no solo en la India, sino también en Israel.

En primer lugar, esta prohibición es ilegal.

El Tribunal Supremo de la India aplica tres criterios a las restricciones de la libertad de expresión. La prohibición no cumple ninguno de ellos.

  1. La restricción no debe ser «arbitraria». Sin embargo, el Consejo no ha prohibido otras películas delicadas a nivel diplomático, como 120 Bahadur y The Bengal Files.
  2. Ha de existir un «vínculo directo» con el objetivo de la restricción. Sin embargo, la clasificación de las películas no tiene nada que ver con las relaciones estratégicas, militares y económicas.
  3. La restricción debe ser «proporcional». Sin embargo, es improbable que prohibir las películas alcance un objetivo diplomático significativo, por lo que es improbable que sea «proporcional».
En segundo lugar, la autocensura es un círculo vicioso.

Anima a los demás a esperar una sumisión similar. Las autoridades indias se han mostrado dispuestas –incluso deseosas– de prohibir películas en interés de potencias extranjeras. Aunque la autocensura suele ser individual, la misma lógica de obediencia anticipada se aplica a los Estados. Por el contrario, cuando los Estados y los individuos demuestran su compromiso con la libertad de expresión, otros son menos propensos a exigir o esperar la censura. Además, es probable que el Gobierno israelí no hubiera reaccionado aunque la película hubiera sido certificada, dado el volumen de críticas a las que se enfrenta.

En tercer lugar, la prohibición amenaza la libertad de expresión no solo en la India, sino también en Israel.

Los ciudadanos palestinos de Israel y las voces contrarias a la guerra ya son objeto de persecuciones policiales. En marzo, la policía atacó violentamente a manifestantes contra la guerra en Tel Aviv y Haifa. El año pasado, policías armados con rifles irrumpieron en la asamblea nacional de Standing Together, el mayor movimiento popular israelí que agrupa a palestinos y judíos opuestos a la guerra y a la ocupación. Y el Gobierno prohibió una manifestación organizada por activistas sudaneses frente a la embajada de los EAU citando un potencial «daño a las relaciones exteriores». Tanto la India como Israel instrumentalizan sus relaciones exteriores para justificar la censura. La importancia de sus relaciones significa que la prohibición de La voz de Hind Rajab podría normalizar tales expectativas en el plano diplomático. Pero la censura transnacional no fomenta ni la cooperación ni la amistad en este ámbito. Solo sirve a los intereses de gobiernos reaccionarios. Cuando no pueden justificar la censura en cuanto por sí misma ante sus propios pueblos, apelan a las sensibilidades (imaginarias o reales) de Estados y gobiernos amigos.

David Borenstein, codirector de Mr Nobody Against Putin (mejor documental en los Óscar), dijo que la película mostraba « cómo se pierde un país, a través de innumerables pequeños actos de complicidad ». Todos corremos el riesgo de perder nuestros propios países. Los distribuidores israelíes han censurado de facto otra película ganadora de un Óscar, No Other Land. Mientras tanto, fuerzas autoritarias desvían la atención del público, a menudo a través de las redes sociales. Tanto la India como Israel se encuentran a la vanguardia internacional de retroceso democrático. Los gobiernos están aprendiendo a colaborar para silenciar la disidencia. Esperamos que esta carta suscite otra forma de solidaridad internacional: entre los pueblos, por la libertad, la justicia y la igualdad.